Niña Coyote Eta Chico Tornado

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Gran descubrimiento el del pasado viernes con la actuación de Niña Coyote Eta Chica Tornado. Un dúo vasco formado en 2012 por Koldo Soret (voz/guitarra) y Úrsula Strong (batería), que gracias a Canarias Suena + pudimos disfrutar por partida doble en Tenerife. Primero en el Lone Star de Santa Cruz, y un día después en el Café Quilombo de La Orotava, que es la que nos ocupa.

Aunque a primera vista la odiosa comparación con The White Stripes es inevitable, el combo donostiarra poco tiene que ver con el sonido de la ex pareja White. Ellos se sienten más cómodos bajo el sol del desierto, en una carretera a toda velocidad mientras suena Led Zeppelin, Black Sabbath, Jimi Hendrix, o referencias más actuales como los míticos Kyuss, Spiritual Beggars, o Wolfmother.
Pese al cúmulo de influencias mencionadas, el powerdúo logra dotar a la mezcla de un toque personal. Cantar en Euskera puede ser una de las claves, pero la voz no es el elemento principal de sus composiciones, así que lo atribuyo a cierto espiritu punk y garajero

Pasados 20 minutos de las 23:00 horas, y frente a una audiencia comedida pero entregada (otro de esos conciertos injustamente maltratados por la tendencia de acudir en masa a grandes eventos, y no dar una oportunidad a los pequeños grandes bolos que se pueden disfrutar en salas), comenzó el huracán donosti y mis expectativas se vieron cumplidas con creces desde el primer acorde.
Un concierto de unos 75 minutos aproximadamente, la duración perfecta para que el ritmo no decaiga ni padezca síntomas de monotonía, que gozó de un sonido impecable como viene siendo habitual en la sala orotavense. Koldo y Úrsula nos regalaron un enérgico, contundente, y explosivo recital en el que repasaron sus tres trabajos discográficos publicados hasta la fecha.
Arrancaron con “Diana & Sebastian”, el corte que también abre su reciente LP “Eate” (Pozoi Records, 2016), y a partir de ahí fueron alternado temas de éste, con los de su debut homónimo de 2013 cuya financiación lograron a través de un crowdfunding en Verkami.

De entre lo más destacado de la noche, dejando a un lado el bueno rollo con los músicos antes y después de la actuación, me quedo con el abrasivo riff de “Desert Tornado”, el setentero groove de “Txaman” y “Earthquake”, “Dantzger” (aquí sí que se nos pueden venir a la cabeza The White Stripes), el gran himno “Ariñau”, “Hotsa”, o “Euphobia”, en el que podría cantar Zack de la Rocha sin desentonar.
No faltaron algunos guiños en forma de versiones: “Gimme Danger” de The Stooges (una joya), o el archiconocido y coreado “Foxy Lady” de Hendrix que está incluido en su EP “Lainoland”, grabado en los estudios Faultline de San Francisco el año pasado.

La gente no paró de agitar el cuello con los guitarrazos de Koldo y moverse al ritmo de la siempre sonriente Úrsula, así que cumplida la hora de concierto y tras anunciar que la velada llegaba a su fin, ninguno de los presentes estaba dispuesto a dejarlos marchar sin más.
Sin ni siquiera abandondar el pequeño escenario, el bis incluyó tres trallazos más para finalizar con “Lainoa”, tema que ya muchos conocíamos de la promo del concierto. No hicieron falta fuegos artificiales (algo más de luz quizás), el espectáculo eran ellos.

Sudan, sonrien, lo viven, y la constante compenetración entre ellos se convierte en parte del show. Úrsula y Koldo no conectan, directamente se follan con la mirada, y esa actitud y química entre los dos no hace más que ensalzar la sensación de que se lo están pasando en grande, algo que siempre suma puntos en un directo y se contagia al público.

Aquí tienen un fan más. Firmado, niño sabandija.

 

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