Aerosmith

Artista: Aerosmith
Lugar: Estadio Heliodoro Rodríguez López (Santa Cruz)
Fecha: 08/07/2017
Texto y Fotos: Omar García

“Deja que la música hable”

El sábado se escribió un nuevo episodio en la historia de los mega conciertos en Canarias. A la lista en la que figuran Michael Jackson, Miles Davis, o más recientemente Elton John, Bruce Springsteen, y Tom Jones, hay que añadir el nombre de Aerosmith.
Los de Boston pusieron fin a su gira europea “Aero-Vederci Baby!” en Tenerife tras recorrer un total de 15 países, entre los que estaba España con tres citas; Madrid, Barcelona (Rock Fest), y sorprendentemente Santa Cruz bajo la producción de la Fundación CajaCanarias.

Pasados cinco minutos de las 22:00 horas, hora prevista del inicio del concierto, comienza a sonar el Carmina Burana mientras vemos en la pantalla gigante una retrospectiva en fotos de lo que ha sido la trayectoría de los “bad boys” de Boston de sus incios en los 70.
Los medios, en una tarima tras la mesa de sonido a unos 20 metros del escenario, hacemos lo que podemos para esquivar las barras metálicas de la estructura y tratar de hacer nuestro trabajo lo mejor posible. Ardua tarea, e incomprensible situación si tenemos en cuenta que entre el público se podía ver una buena cantidad de cámaras compactas de cierta calidad y zoom más que generoso.

Se encienden la luces, y aparece Joe Perry en escena al tiempo que un mar de móviles y tablets se alza entre la multitud. Comienzan a sonar los primers compases de “Let the music do the talking” cuando salta al escenario Steven Tyler dando brincos con el pie de micro.
Continúan con nada más y nada menos que “Toys in the attic”, “Love in an elevator”, y “Livin’ on the edge” en un arranque de infarto en el que queda claro que Perry y Tyler son los que llevan el peso del show, siendo el dúo el que pasa la mitad del concierto en la pasarela dejando al resto en segundo plano. Después de todo son las estrellas de la banda, y los que en mejor forma se encuentran.
Sin quitar mérito a Brad Withford o Tom Hamilton (que tuvo su momento con el inicio de “Sweet Emotion”) Perry se llevó los focos y cumplió a la perfección con las cuerdas, incluidas las vocales a la hora de entonar una de las dos versiones de Fleetwood Mac, “Stop messin’ around”. A Joey Kramer es al que más se le hacía cuesta arriba su trabajo trás la batería, totalmente comprensible pues junto al vocalista hace el mayor esfuerzo físico, pero lo de Tyler es un caso aparte. Un showman en estado puro.
A sus 69 años no paró de correr por el escenario, saltar, tirarse al suelo, y encender al público. Es verdad que vocalmente se le notó justo en varias canciones en las que las notas altas iban a cargo de varios coros, pero en general se le vio bastante entero. Aún así parece que Tenerife “no es país para viejos”, y a cualquiera que pase de los 50 (Tom Jones, Wanda Jackson, Iggy Pop) lo llaman acabado.
En el último mes han encabezado el Hellfest en Francia, el Rock Fest en Barcelona, o el Download Festival en Inglaterra, pero nada, para Tenerife es poca cosa. Será que como vamos sobrado de eventos así, podemos elegir…

Como no podía ser de otra manera, aparecieron las baladas que tanto éxito cosecharon en su etapa MTV noventera y que tanto esperaban los más casuales. “I don’t want a miss a thing” de la banda sonora de Armageddon y “Cryin'” desataron la locura en el estadio e hicieron corear a las aproximadamente 15.000 personas allí presentes. Muchos echaron en falta otras edulcoradas piezas como “Crazy” o “Jaded”, que sin duda hubiese preferido antes que la descafeinada y manida “Come together” de los Beatles.

Un concierto de Aerosmith es puro show, en su significado más amplio. Así es desde hace muchos años, y eso ocurrió el pasado sábado durante dos horas que condensaron todos los clichés del rock and roll más glamouroso y grandilocuente, lleno de poses de rockstar, lentejuelas, confeti y pantallas gigantes, cuyo fin es entretener a base de saltos y corear sus hits. Entretenimiento puro y duro.
¿Qué otra cosa cabía esperar? ¿Un concierto íntimo, espiritual o trascendental? ¿¡Estamos hablando del mismo grupo!?
Porque disfrutar sin más es lo único que se me ocurre hacer mientras suenan “Rag doll”, “Eat the rich”, “Dude (Looks like a lady)”, o el mítico “Walk this way” que puso el punto final bajo una tormenta de confeti, no sin antes dejar uno de los momentos álgidos con Tyler interprentando “Dream on” frente a un piano de cola blanco sobre el que puntea Perry. Por si la estampa fuera poco épica (aunque predecible, pues siguen el mismo guión durante la gira), éste lleva la camiseta del equipo de fútbol local… y en su bolsillo al público.

En líneas generales fue una producción totalmente disfrutable (aunque el sonido en gradas flaqueaba, siendo la zona central de pista la mejor opción) por todas las generaciones, siempre y cuando seas capaz de ver a Aerosmith como lo que son hoy en día. Al igual que otros llena estadios como Rolling Stones, Depeche Mode, o U2, más que grupos son enormes máquinas empresariales.
Si alguien buscaba algo sobrio y elegante, donde prima la música ante todo, mejor ir a ver a Nick Cave, PJ Harvey, o Tom Waits.

Pero una cosa no quita la otra. Poder disfrutar de un show así y no pensar en nada más allá de lo que tienes delante no te convierte un borrego (otra cosa es la gente que sólo va para subir el selfie a Instagram, ¡que la hay!), es sólo cuestión de ponerse en el contexto.
¿Acaso es incompatible adorar a Truffaut o Bergman, con pasar un buen rato viendo la última palomitada de Hollywood?

Que sí, que no son los mismos que hace 20 años (¿y quién lo es?). Que sí, que es todo muy artificial y pomposo (desde hace…)
Y sí, muchos sabemos lo que es un vino gran reserva… pero a veces el cuerpo simplemene pide una caña bien fría.

* No pudimos ver a Simón Salinas y La Pista Búlgara, porque tuvimos acceso al recinto a partir de las 21:30 horas.

 

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